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El papa Francisco pidió combatir “el problema serio y grave” de los abusos sexuales a monjas en todo el mundo y también que sean utilizadas como servidumbre.

El pontífice mantuvo hoy un encuentro en Vaticano con las 850 religiosas que han participado en la Asamblea de la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG), que agrupa a 1.900 congregaciones y representa a unas 450.000 monjas.

La presidenta de la UISG, la maltesa Carmen Sammut, explicó al papa que en estos días de reuniones han hablado de los abusos a menores en la Iglesia, pero también de las religiosas víctimas de abusos sexuales y de poder, un problema que están afrontando “con valor y determinación”.

Sammut agradeció al papa que en la ley divulgada ayer en la que se obliga a todos los religiosos a denunciar los casos de abusos, también se incluyese la violencia de todo tipo contra las consagradas.

“El abuso de religiosas es un problema serio y grave y yo soy consciente y también existe en Roma por la información que llega”, dijo Francisco a las religiosas en el aula Pablo VI del Vaticano.

Francisco también pidió entonces “luchar” contra los abusos sexuales, de poder y conciencia, pero también contra el fenómeno de que las monjas tengan que ser siervas.

“Por favor, servir sí, servidumbre no. Tú no te has hecho religiosa para ser la sirvienta de un clérigo”, clamó el papa

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